
Tuve una invitación muy glamorosa el fin de semana y fuí con mi hermana y una amiga al Abierto de Palermo. El torneo de polo más importante del mundo, donde los mejores equipos se enfrentan y la huella de los caballos queda como marca imborrable en los espectadores. Esta es la Catedral del Polo y el sábado fue la 4ta FECHA del 123° Campeonato Argentino Abierto de Polo HSBC. En este torneo participan 8 equipos de 29 a 40 goles de valorización, y ese día jugó en la cancha 2, La Aguada Las Monjitas que venció a La Irenita por 14 a 10. Y más tarde, fue el turno de Ellerstina, que superó a El Paraíso por 13 a 8 en la cancha 1.
Desde el palco estuvimos admirando el juego de los hermanos Pieres, que días antes se quedaron con el Abierto de Hurlingham, después de casi 4 años de no conseguirlo.
La experiencia En mi país, (Argentina) ver polo de primer nivel es posible. Los partidos se transmiten en directo por televisión y las entradas cuestan entre 10 y 66 dólares en el Abierto de Palermo. Extranjeros seguidores de este deporte que muchas veces es de élite en otros lugares del mundo, conocen la accesibilidad que se da en Buenos Aires y se vienen a la ciudad a disfrutar la temporada entre septiembre y diciembre. Me pareció escuchar mucho inglés de gente de Estados Unidos, entre la gente de afuera.
Eso sí, ir a un partido de polo, implica algunos cuidados en la vestimenta y también en las formas. Si bien el ambiente es relajado y súper alegre, no va a pasar como en otros deportes y o competencias donde hay barullo, cantitos y gritos festivos. Tampoco ropa pensada así nomás. Aquí en todo momento, lo que predomina es la elegancia: en los modales, los outfits y el trato. Se ve jeans y pantalones blancos, camisas y remeras con cuello, boinas, sombreros para el sol y botas. También hay mujeres elegantisimas, que hacen despliegue de porte y finura. Algunas tienen también un producción extra, y está bien que sea así…Al final este ámbito también, puede ser buen lugar para conocerse.
Es cómodo y amplio el lugar dispuesto para comer o tomar algo, con mesas y sillas. Se puede comer hamburguesas, también hay heladería, food trucks cerca de las canchas donde no falta la carne argentina ni el champagne…

Después de dar una vuelta, en donde vimos pasar al líder de la Ellerstina y modelo Facundo Pieres, que paseaba a su perro Rafa minutos antes de jugar; y tras los primeros golpes de taco del partido de La Aguada vrs La Irene, nos sentamos en nuestro palco de la cancha 1. Y empezó el partido más esperado del día, en el que los Pieres batieron al equipo de El Paraíso (hermanos Toccalino, Heguy, Merlos).
Entre goles y cambios de lado, las campanas que marcan el final del los chukkers, alguna que otra falta entre jugadores, y los comentarios de un público elegante, este deporte seduce por su ritmo y la cadencia de cada jinete en su caballo. Es pintoresco, atractivo y armonioso por donde uno lo mire. Los equipos y las remeras no pueden ser más lindas, y se venden en un local del lugar,
En la capital de Argentina, tanto en la ciudad como en la provincia de Buenos Aires se juega durante la primavera la Triple Corona, que son los tres torneos de alto handicap de la temporada: el Campeonato Abierto del Tortugas Country, el Abierto de Hurlingham (donde un trío de ingleses fundaron el club y el deporte se arraigó en Buenos Aires y en el país allá por 1890) y por supuesto el Abierto de Palermo.
Un llamado aparte es los chicos y chicas lindas que se ven entre el público, y una vez que termina el partido hay muchos barcitos donde sociabilizar, tomar un trago y hablar un poco de polo entre amigos o desconocidos, algunos hasta con cara de caballo…